F. Sánchez Ugena*, A. Valverde-Grimaldi Galván**, A. Villalobos Díaz**
*Clínica Médico Forense. Badajoz.
**Servicio Urgencias Hospitalarias. Hospital del Insalud. Mérida (Badajoz).
Introducción.
La exploración de la víctima de una agresión sexual
es sin duda misión pericial que compete al Médico
Forense1, pero en ocasiones el Facultativo del Centro de
Salud o de los Servicios de Urgencia Hospitalarios y los
propios Médicos Ginecológicos, se ven en la necesidad
de atender a una persona que ha sido víctima de esa
violencia. Aún en este caso, sería conveniente y deseable
que la exploración fuese realizada conjuntamente
con el Médico Forense como perito médico oficial que
es.
Pero dado que a veces y por diversas circunstancias
tiene que realizarse en ausencia de este, proponemos
unas pautas a seguir en estos casos.
No olvidemos que tal como se recoge en la Ley de
Enjuiciamiento Criminal en sus artículos 346 - 368 y
en la Ley Orgánica del Poder Judicial, cualquier facultativo
puede ser designado como perito por el Juez, en
sustitución o como cooperador del Médico Forense.
Tampoco debe olvidarse que el Médico no es ni
juez ni parte, y por tanto su papel debe circunscribirse
al dictamen sobre las violencias y hallazgos biológicos
encontrados2
La exploración debe realizarse obligatoriamente
sin prejuicios, debiendo el médico abstenerse,
se trate de quien se trate y de los hábitos o costumbres
sexuales que tenga la víctima, de emitir directa o indirectamente
juicios de valores en presencia de esta3
.
Evidentemente la actitud a seguir va a depender del
tiempo transcurrido desde la agresión, el tipo de agresión y la necesidad de atención médica a la víctima, la
cual naturalmente prima sobre los aspectos periciales.
Lo primero que debe realizarse es evitar que la víctima
se cambie de ropa.
El que se duche y se ponga
ropa limpia, conlleva casi inevitablemente a a pérdida
de posibles indicios biológicos, fundamentales desde
el punto de vista de la investigación. Es normal que la
víctima tras la agresión «se sienta sucia».
A continuación debe comunicarse lo más rápidamente
posible el hecho a la Policía o a la Guardia
Civil para que a su vez lo ponga en conocimiento del
Juzgado de Guardia y se de aviso al Médico Forense.
Una vez realizado esto y acordadas las instrucciones
pertinentes, previo consentimiento de la víctima, se
puede proceder a la exploración pericial.
Metodología
El reconocimiento con fines periciales de la víctima
de una agresión sexual tiene objetivos sustancialmente
diferentes del reconocimiento con fines clínicos,
y en ningún caso debe limitarse a la sola
exploración ginecológica. Leves hematomas en boca o
cara interna de los muslos, pequeñas excoriaciones en
antebrazos o región dorsal, que no tienen interés clínico,
pueden ser de extraordinaria trascendencia desde
el punto de vista Médico Forense4
.
La exploración debe seguir una serie de pasos cuyo
orden debe respetarse, salvo criterio del explorador, de
manera que no se olvide ningún dato. Debe ser realizada
en presencia de otra persona del ámbito sanitario,
preferentemente de sexo femenino, especialmente
cuando se trate de un menor o de una mujer, para evitar
situaciones equívocas.
A. Datos de filiación. Como es habitual se recogerá
el nombre, sexo, edad y profesión de la persona.
B. Datos de la agresión.
El explorador se debe
informar de la propia víctima, del lugar, fecha y hora
de la agresión, así como del tipo de agresión (tocamientos,
penetración bucal, anal o vaginal, etc.). Con
tranquilidad se debe obtener un breve resumen de las
circunstancias de la agresión (medio en el que ocurre,
número de agresores, uso de fuerza, intimidación, si
hubo o no eyaculación, etc.).
Por último es importante
saber qué actividades ha realizado tras la agresión:
si ha ido directamente al centro médico, si se ha lavado,
si se ha cambiado de ropa...
C. Datos de la víctima. Se debe indagar la existencia
de antecedentes médicos y quirúrgicos, con especial
referencia a enfermedades de transmisión sexual,
SIDA y hepatitis. Así mismo una breve recopilación de
datos ginecológicos: menarquia, fecha de la últimaregla, fecha del último coito en su caso, uso habitual de
anticonceptivos, antecedentes de abortos o de partos.
D.
Exploración física. Se debe iniciar anotando la
actitud de la víctima ante la exploración, el estado de
ánimo y la repercusión psicológica en ese momento,
además de su constitución, estado nutricional y desarrollo
muscular.
Si las ropas que lleva la víctima son las mismas que
tenía en el momento de la agresión, deben examinarse cuidadosamente,
observando la existencia de desgarros, roturas,
pelos o manchas sospechosas. La ropa interior siempre
será recogida para su análisis, aunque algunos autores
consideran que deben ser estudiadas todas las prendas.
Es conveniente iniciar el examen comenzando por
las zonas extragenitales para terminar reconociendo el
aparato genital y áreas paragenitales. Hay que tener en
cuenta que la víctima de una agresión de esta naturaleza
es víctima de una vivencia extraordinariamente
traumática y no un delincuente.
Es conveniente no
tenerla nunca completamente desnuda. Primero se examinará
la mitad superior de su cuerpo y una vez
cubierta, la mitad inferior, momento en que se efectuará
el examen ginecológico en su caso y el anorectal5
.
I. La exploración física general.
Debe comprender
el examen de toda la superficie corporal, con especial
atención a la cabeza, boca, cuello, antebrazos, muñecas
y muslos. Debe anotarse los siguientes datos:
– Naturaleza y características de las lesiones: si son
por mordedura, por arma blanca (incisas, punzantes,
...), quemaduras (por cigarrillos, por líquidos, ...),
contusiones, erosiones, excoriaciones, ...
– Dimensiones y morfología de las lesiones.
– Localización
– Localización exacta en la región anatómica donde
se encuentran.
II. La exploración ginecológica. Cuando se trata de
una víctima de sexo femenino, una vez colocada en
posición ginecológica, se observará la morfología y
grado de desarrollo de los genitales externos. Es conveniente
colocar un folio de papel blanco bajo la
región genital para recoger cualquier sustancia o vestigio
que pueda desprenderse. Se estudiará la vulva, la
hendidura vulvar y los labios mayores y menores. A
continuación se procede a practicar la «maniobra de
las riendas», que consiste en coger ambos labios
mayores realizando tracción con suavidad hacia delante
y hacia arriba, al tiempo que se le pide que «empuje»
como en la defecación. De esta forma se dilata el
orificio vulvo-vaginal y se despliega la membrana
himeneal, cuyo borde se examina con ayuda de una
sonda flexible. Hay que describir la morfología del
himen, su consistencia y si presenta o no desgarros, la profundidad de los mismos y si son o no recientes,
localizándolos en relación con un sistema horario imaginario
de referencia.
En caso de existir hemorragia vaginal o sospecha
de lesiones intravaginales, se utilizará el espéculo para
el examen interno, pero sólo en el caso de que la
mujer esté desflorada.
III. La exploración anorectal. Parece ser que el 95%
de las mujeres que han sufrido un coito anal forzado niegan
su existencia y que el 65% de las víctimas de agresiones
sexuales examinadas han sido penetradas por esta
vía6. Por ello, aunque la persona lo niegue, bien por vergüenza,
bien por no haberse dado cuenta debido a las circunstancias,
es necesario examinar esta región anatómica.
A diferencia de la penetración vaginal, toda penetración
anal no consentida deja inevitablemente lesiones
de mayor o menor entidad, debidas a la contracción
esfinteriana.
Para la exploración la persona debe colocarse en
«posición de plegaria mahometana» o genu-pectoral.
La intensidad de las lesiones dependerá de la desproporción
de volumen entre las partes anatómicas, por lo
que en niños suelen ser más intensas. Consisten en
excoriaciones, laceraciones, desgarros o grietas de la
mucosa y de los pliegues radiados de la piel, si bien
tales señales suelen desaparecer sin dejar rastro7. Suele
haber alteraciones funcionales concomitantes, consistentes
en parálisis del esfinter anal con dilatación y
disposición en embudo del ano, consecuencia de una
contractura refleja del músculo elevador8.
E. Recogida de muestras. La toma de muestras debe
hacerse con anterioridad a la manipulación de las cavidades
examinadas. Cada muestra debe ser envasada
individualmente en un recipiente adecuado, indicando
el contenido, el nombre de la persona y la fecha.
Es un grave error limitarse a la toma de contenido
vaginal y a continuación visualizarla al microscopio
para la observación de espermatozoides, ya que su
ausencia en modo alguno excluye la existencia de
penetración, ni tampoco la existencia de eyaculación.
Se deben recoger las siguientes muestras9:
1. Tomas vaginales, anales y bucales.
– Dos hisopos secos y estériles sin conservantes, de
fondos de saco vaginales, ampolla rectal o cavidad bucal.
– A continuación, líquido procedente del lavado de
estas cavidades, empleando 10 ml. de suero fisiológico.
Se puede usar para ello una geringuilla conectada
a unos centímetros de sonda flexible.
2. Manchas sospechosas de sangre o semen en piel.
– Se recogerán de la zona mediante un hisopo
humedecido en suero fisiológico.
3. Pelos pubianos.
– Pelos sueltos recogidos mediante peinado del pubis.
– Pelos arrancados del pubis.
4. Sangre de la víctima.
– Se tomarán 5 ml., con anticoagulante.
5. Ropas.
Se recogerá siempre la ropa interior y aquellas que
presenten manchas sospechosas.
Atención Clínica
La atención médica es cuestión a valorar por el facultativo
y vendrá determinada en función del estado clínico de
la persona examinada. Sin embargo, es necesario realizar
una serie de actuaciones según las circunstancias del caso10.
1.º Test de gestación (Beta-HCG). Se practicará
siempre en mujeres en edad fértil. Si el resultado es
negativo se debe repetir a las tres semanas.
2.º Pruebas serológicas para determinación de posibles
Enfermedades de Trasmisión Sexual:
– Gonorrea y Clamidias, inicial y a las tres semanas.
– Sífilis, inicial y a las seis semanas.
– Sida, inicial, a las seis semanas y a los cuatro y
seis meses.
– Hepatitis B, inicial y a las seis semanas
3.º Anticonceptivos post-coitales. Deben prescribirse
siempre, salvo que exista contraindicación. Se puede
utilizar una combinación de estrógenos-gestágenos
con Norgestrel 0,50 mgr. y Etinil-estradiol 0,10 mgr.
por ví oral cada doce horas, durante dos días.
4.º Tratar las lesiones y profilaxis antitetánica en su caso.
5.º Tratamiento preventivo para las enfermedades
de transmisión sexual (gonococia, clamidias y sífilis
en incubación:
– Doxiciclina, 100 mgr. cada 12 horas durante 1 semana.
– Amoxicilina oral, 3 gr. más 1 gr. de Probenecid oral
– Penicilina-Procaína I.M. 4,8 millones más Probenecid
oral 1 gr. En niños Penicilina-Procaína 50.000
U/Kg. de peso vía intramuscular.
6.º Derivar a la víctima al Servicio de Medicina Preventiva
que corresponda, para seguimiento serológico.
7.º Apoyo psicológico. La agresión sexual es básicamente
un acto de violencia hacia una persona, que
experimenta una flagrante transgresión de su consentimiento11.
Esto pone en marcha complejas reacciones
emocionales en la víctima, generalmente mucho más
significativas que las lesiones físicas. Las repercusiones
psicológicas pueden empezar en el mismo momento de
la agresión y prolongarse durante meses e incluso años.
Inicialmente existe una fase de desorganización
aguda que puede incluir incredulidad, sentimientos de
autoacusación, degradación y despersonalización, ansiedad y depresión. En estos primeros momentos son
útiles las benzodiacepinas por vía oral tres veces al día
(Diacepan 5 mgr.). A largo plazo puede establecerse el
denominado Trastorno por Estrés Postraumático12, el
cual requiere seguimiento psiquiátrico específico.
Bibliografía
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Cuadernos de Derecho Judicial. Medicina Legal. Consejo
General del Poder Judicial, Madrid, 1993 (V): 84-105.
2. Orfila M. Tratado de Medicina Legal. Imprenta de Don José
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3. De Vega Ruiz JA. La violación en la Doctrina y en la Jurisprudencia.
Ed. Colles. Madrid, 1994: 86-89.
4. Fernández Romo M.ªM. La valoración del Médico Forense en
el delito de violación. En: Rev Esp Med Legal, Madrid, 1996
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5. Kvitko LA. La violación. Peritación Médico Legal en las presuntas
víctimas del delito. Segunda edición. Editorial Trillas.
México, 1988: 37-40.
6. Kvitko LA. La violación. Peritación Médico Legal en las presuntas
víctimas del delito. Segunda edición. Editorial Trillas.
México, 1988: 113-115.
7. Torrado Ares A. Medicina Legal y Primeros Auxilios. Ed.
Tesys. Barcelona, 1985: 24-53.
8. Gisbert Calabuig JA. Delitos contra la libertad sexual. En:
Medicina Legal y Toxicología. Cuarta Edición. Salvat Editores
S.A. Barcelona, 1991: 441-458.
9. Ministerio de Justicia. Orden de 8 de noviembre de 1996
por la que se aprueba las normas para la preparación y
remisión de muestras objeto de análisis por el Instituto
Nacional de Toxicología. B.O.E. 308. 1996: 38207-
38208.
10. Fernández Penela S, Llop Ventureira B, Argente González
M.ªL. Agresión sexual. En: Protocolos Asistenciales en
Ginecología y Obstetricia. II - N.º 58. S.E.G.O. (Sociedad
Española de Ginecología y Obstetricia). Madrid. 1994: 111-
113.
11. Salzman R, Summergrad P. La víctima de violación. En:
Hyman S. Manual de Urgencias Psiquiátricas. Salvat Editores
S.A. Barcelona, 1985: 37-40.
12. D.S.M. IV. American Psychiatric Asociación. Masson. Barcelona,
1995: 434-440.
ANEXO.
PROTOCOLO DE EXPLORACIÓN
Protocolo de examen de una víctima de agresión sexual
Lugar, fecha y hora de la exploración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Datos de filiación
Nombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Edad . . . . . . Sexo . . . . . . . . . . .
Profesión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Datos de la agresión
Lugar. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . Hora . . . . . . . . . . . . . .
Tipo de agresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Circunstancias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Actividades tras la agresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Antecedentes personales
E.P.I. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ETS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hepatitis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Sida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Antecedentes quirúrgicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Menarquia. . . . . . . . . . . . . . . . . . Ultima regla . . . . . . . . . . . . . . . . Ultimo coito . . . . . . . . . . . . .
Uso de anticonceptivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Grupo sanguíneo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Partos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Abortos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Exploración
Constitución . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Nutrición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Actitud ante la exploración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Estudio de las ropas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
A.– Examen físico general
Cabeza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Cara . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Cuello . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tórax . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Mamas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Brazos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Manos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Piernas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Pies . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Otros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
B.– Exploración genital/anal
Perine . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Vulva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Himen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Muestras recogidas
Hisopos secos: – Vaginales. – Anales. – Bucales.
Lavado: – Vaginal. – Anal. – Bucal.
Manchas sospechosas: – De sangre. – De semen.
Pelos: – Adheridos. – Arrancados.
Ropas: – Interior. – Otras.
Sangre: – Con anticoagulante y refrigerada.
Otros datos de interés
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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